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Biografía del Dr. José Rubén Hinojosa Martínez

Recopilación realizada por la Lic. Bella Dana Jalife

El Dr. Rubén Hinojosa, nació en la ciudad de Monterrey N.L., misma en la que realizó sus estudios elementales hasta los profesionales, concluidos en la facultad de Medicina de la U.A.N.L., donde obtuvo su primer título de Médico Cirujano Partero en el mes de Abril de 1952.

Entre la multitud de factores que contribuyeron a la formación de tan clara vocación, el Dr. Rubén Hinojosa destacaba dos de mayor importancia:

En primer lugar, la identificación con un familiar médico de mucho prestigio en nuestra comunidad, y en segundo, un ambiente familiar que estimulaba la actividad intelectual e interés por los problemas socio-políticos de aquella época.

Estos factores tan significativos para él, le despertaron gusto por participar en grupos estudiantiles, movimientos universitarios y por colaborar en revistas de circulación local. Durante la época en que ingresó a la Facultad de Medicina, se dedicaba también a estudiar temas relacionados con psicología, historia y filosofía.

Para entonces, estudiar y profundizar en las fuentes del sufrimiento mental, iban atrayendo cada vez más su atención, hasta que los últimos años de la facultad su decisión por continuar con los estudios de psiquiatría estaba bien arraigada.

Después de su graduación como médico, se traslado a la Universidad de Washington de Saint Louis Mo., en los Estados Unidos con el propósito de estudiar psiquiatría. En ese entonces, al departamento de psiquiatría de dicha universidad asistían psiquiatras con orientación biológica y fue ahí, donde el Dr. Hinojosa refiere haber tenido la suerte de tomar seminarios con psicoanalistas de dicha Universidad.

Por ese tiempo, al regresar de Estados Unidos, comenzando con una orientación biológica, inició su labor como director del Manicomio del Estado. A medida que su experiencia profesional se veía enriquecida observando gran cantidad de pacientes, se dio cuenta de la gran importancia que factores como el amor, la comprensión de la madre y la estabilidad emocional tenían en la emergencia de los trastornos mentales.

Pero también, cada vez más advertía la influencia decisiva que los impulsos agresivos tenían en los problemas emocionales. Fue así, como el Dr. Hinojosa comenzó con estudios del prejuicio tanto social como psicoanalítico. Sus trabajos fueron presentados en el Congreso Psicoanalítico Latino Americano celebrado en la ciudad de México en 1964 y otro presentado en la Asociación Psicoanalítica Mexicana.

Dentro de sus trabajos presentados hasta ese momento, subyacían temas como amor y odio, vida y muerte, lo cual eran su constante preocupación durante su ejercicio profesional. Uno de estos trabajos hecho en colaboración con los doctores Solís y Tamez, presentaba ésta preocupación y se tituló “Eros, Agresión e Incertidumbre”.

Otro de sus intereses fue el estudio del psicoanálisis como ciencia, tema en el que tanto había insistido en nuestro medio el Dr. Ramón Parres.

Al empezar a ejercer el psicoanálisis en Monterrey se integró inmediatamente a los dos psicoanalistas que aquí residían, los doctores Tamez Garza y Rodríguez Palacios. Fue así como ellos tres se evocaron a dar a conocer el psicoanálisis en nuestra ciudad y muchos jóvenes psiquíatras se interesaron en estudiarlo. Lo anterior fue posible gracias a que contribuyeron también a la formación de diversas sociedades e institutos.

Sin embargo, como era de esperarse, al llegar el psicoanálisis a la ciudad provocó aversiones, oposiciones y prejuicios. También algunos médicos aportaron su cuota de incomprensiones, ante una ciencia que no acababan de comprender. No obstante, muchos médicos se acercaron al psicoanálisis deseosos de estudiarlo y aplicarlo a su ejercicio profesional.

Del interés de estos médicos, nació en 1963 la Sociedad de Medicina Psicosomática. Así las ideas psicoanalíticas penetraron paulatinamente en los medios sociales, culturales y profesionales de la localidad.

Poco después se organizó la Sociedad de Psiquiatría, con una orientación predominantemente psicodinámica, formada por miembros que en ese entonces pertenecían a la Sociedad de Neurología y Psiquiatría y otros a la Sociedad de Medicina Psicosomática. El Dr. Hinojosa fue uno de los miembros fundadores, misma de la cual fue presidente en dos ocasiones.

Posteriormente, nació la idea de formar la Unidad de Psiquiatría donde recibieron entrenamiento los médicos residentes interesados en el tratamiento de las enfermedades mentales. Mismo lugar en donde se nombra inicialmente al Dr. Hinojosa como profesor auxiliar de Psiquiatría.

En 1972 se crea el Instituto de Psicoterapia ABP con el objetivo de capacitar a médicos y licenciados en psicología en las técnicas de psicoterapia psicoanalítica. Cabe mencionar la labor del Dr. como miembro fundador, miembro de su Consejo Coordinador y Director de La Clínica de Psicoterapia desde su organización en 1978.

Se funda posteriormente en Instituto de Salud Mental, para atender a niños con problemas emocionales a quienes se les proporciona ayuda psicoterapéutica.

Así, el psicoanálisis fue adquiriendo un prestigio definido, como una técnica eficaz en el tratamiento de padecimientos que hasta ese momento eran abordados por otros métodos. De este modo, por el año de 1972, los psicoanalistas residentes en esta ciudad, comenzaron a organizarse y a pensar en la conveniencia de formar el Grupo de Estudios Psicoanalíticos de Monterrey.

Finalmente, el grupo fue oficialmente aceptado por la I.P.A, en el Congreso Internacional celebrado en Israel en 1977. Al Grupo se fueron uniendo otros psicoanalistas Regiomontanos que habiendo terminado su entrenamiento en el Instituto de la A.P.M. regresaban a Monterrey.

Las actividades del GEPM comprendieron las áreas clínicas, científicas y administrativas. El capítulo correspondiente al GEPM se cierra en 1989, cuando en la junta Administrativa de la I.P.A. en el Congreso celebrado en la ciudad de Roma, se aprobó que este pasara a ser Sociedad Provisional de la I.P.A.

La inserción y el estudio del Psicoanálisis en Monterrey, ha pasado por una larga historia. En un trabajo presentado por el Dr. Hinojosa en el XXX Congreso Nacional de Psicoanálisis señalaba: “Sería muy prolongado enumerar las vicisitudes por las que pasó el psicoanálisis en Monterrey; basta mencionar la oposición de ciertos sectores de la población, refractarios a ideas nuevas, entre estos se encontraban: algunos médicos y psiquiatras con orientaciones distintas a la psicodinámia, algunos religiosos y gente culta pero no muy bien informada de las bases teóricas y técnicas del psicoanálisis. Estas pugnas y antagonismo fueron cediendo paulatinamente, por medio de clases en la Facultad de medicina, seminarios, cursos y conferencias en sociedades médicas y en las de padres de familia, además de las que dimos en clubes y en otras agrupaciones sociales”. (Hinojosa, 1994)

En esta misma conferencia con el nombre de: ¿La Agonía del Psicoanálisis? Panorama de la psiquiatría, la Psicoterapia y el Psicoanálisis en Monterrey., el Dr. Hinojosa, quiso compartir su visión acerca del futuro del psicoanálisis en estas palabras: “creo-decía-que el psicoanálisis seguirá influyendo en la práctica de las psicoterapias individuales, de pareja, familia y de grupo. Los psicoanalistas y psicoterapeutas psicoanalíticos, han aumentado considerablemente en los últimos años. Hemos visto aparecer y desaparecer psicoterapias de otras escuelas o pseudos-psicoterapias, sin dejar una huella perdurable, mientras que el psicoanálisis se ha ido afirmando cada vez más en nuestra localidad” (Hinojosa, 1994)

A esa lucha permanente que tiene que dar el psicoanálisis es a lo que ha llamado su agonía, pero es una agonía que lo fortalece y lo impulsa a progresar en todos sus campos: teóricos, clínicos y de investigación.

Esta ha sido la labor en la que le ha tocado orgullosamente contribuir al Dr. Rubén Hinojosa durante su vida profesional. Esperando y siendo su mejor deseo que el estudio de la ciencia psicoanalítica se extendiera a otras ciudades del norte de nuestra república.